Malos hábitos que acostumbramos en el trabajo

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Los malos hábitos que acostumbramos en el trabajo, nos aquejan a todos por igual, unos más otros menos, pero como nadie es perfecto, siempre vamos a estar luchando contra éste flagelo que a veces entra de la mano del mismísimo dueño de la empresa, pero como dice el dicho “jefe es jefe manque tenga cochochos” Esto quiere decir, todos hasta nuestro jefecito, está lleno de malos hábitos, no solo en el trabajo, sino en su casa y donde quiera que vaya, carga con ellos.

Pero bueno, el asunto es que debemos corregirlos en la medida de lo posible y sobre todo en el trabajo donde pudiera afectar nuestra buena reputación como trabajador o en nuestro rendimiento.

Uno de éstos malos hábitos, pudiera ser el hecho de fumar, cosa que unas décadas atrás se podía pasar por alto, sin embargo hoy en día es una falta inaceptable. Estas personas que no se la pueden pasar más de una hora sin encender un cigarrillo, suelen retirarse a un sitio donde sí se les está permitido fumar. Si esto lo hacen a media mañana, no es mal visto del todo, pero si lo vas a estar haciendo cada hora…

Tú me dirás…va a llegar un momento en que tu jefe te va a sumar los minutos que te la pasas en el patio, y se dará cuenta de que estás restando tiempo a tus ocho horas de trabajo, que es lo que debe durar tu jornada diaria, por lo menos una hora u hora y media. Esta pésima costumbre y pesadez por parte tuya, debes corregirla cuanto antes.

Si tu jefe es un fumador empedernido a lo mejor te comprende y escapas de su dedo acusador, pero si es uno de estos enemigos del tabaco y defensor de la OMS, con seguridad que no te va llamar la atención al respecto más de dos veces.

El uso constante del móvil durante las horas de trabajo

Otro de los malos hábitos que suelen acompañar a los trabajadores es sin duda alguna, el uso constante del móvil durante las horas de trabajo, claro que sería inhumano despojar al trabajador de su móvil antes de entrar de lleno en su jornada laboral, sin embargo algunas empresas lo hacen. Pero es que hay personas que son muy pesadas, y quieren estar trabajando con una mano, y hablando con el móvil en la otra mano. Para esto, hay que ser bien tozudo, uno debe tener sentido común.

En primer lugar, no debes ser tú quien haga la llamada, pero si es algún familiar o amigo inoportuno para hablar tonterías, no debes ni siquiera darle chance. Debes dejarles bien claro que tus horas de trabajo se deben respetar. Claro que no es bueno desconectar al trabajador por completo y mucho menos si se trata de una persona consiente, pero no hay que abusar con esto.

No deben quitarse los zapatos debajo del escritorio hay secretarias, que tienen muy malos hábitos, a estas se les debe recordar que no deben quitarse los zapatos debajo del escritorio, esto sucede más a menudo de lo que usted se imagina, lo que sucede, es que como no pueden verlo, algunas veces los jefes no se dan cuenta.

De repente se puede notar en el momento en que el jefe las llama para que se acerquen a su oficina. Es entonces, cuando comienza la pesca del zapato, en movimientos irregulares, que dejan mucho que pensar para las personas que la están viendo en semejante faena.

Esto no se debe hacer, no solo por el hecho de la pesca de zapatos cada vez que la secretaria se tenga que  mover de su silla. También pudiera ocurrir y esto sí que sería peor e imperdonable, que la persona tuvieras mal olor en los pies y este se alborotara cada vez que te retiras los zapatos.

Queremos aclarar que lo del mal olor en los pies, no siempre es culpa de la persona ni ocurre por falta de aseo. Las personas que sufren de sudoración exagerada, o las que sufren de diabetes, suelen sudarle mucho los pies y las manos. Esto por supuesto podría contribuir a un olor desagradable.

Otro mal hábito de algunas personas en el trabajo es de hurgarse la nariz

Ni se ría, ni se asombre que no es un secreto para nadie que otro mal hábito de algunas personas en el trabajo es de hurgarse la nariz, aunque usted no lo crea, y le parezca inaudito, no solo se hurgan las narices, sino que luego hacen pelotitas con los dedos, tal vez sea inconscientemente, pero los hemos visto. Con una persona de semejante talante, hay que ser inclemente y decírselo de frente, imagínese usted si ésta persona es de las que manipula alimentos.

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