Enfócate! Evita la procrastinación

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Aplazar una decisión o una acción que se podía o debía realizar hoy es una costumbre que recibe el nombre de procrastinación, y no solo nos genera pérdida de tiempo y de productividad, sino que también afecta nuestra autoestima.

La dificultad de tomar decisiones sobre el porvenir se manifiesta cuando no logramos representar en nuestra mente escenarios futuros claros. No contar con esta claridad nos lleva a postergar actividades prioritarias e importantes, en ocasiones, sustituidas por otras en apariencia más agradables y de menor importancia. Esto nos hace sentir que momentáneamente nos libramos de una situación incómoda.

El mecanismo de la procrastinación normalmente se activa con la percepción de fastidio y stress, pero también está influenciado por el miedo a fallar, provocando que los niveles de tensión aumenten, lo que deriva en problemas en el trabajo y la vida social.

Otras de las causas que provocan este comportamiento son, por ejemplo:

  • El perfeccionismo: la persona no se siente en grado de afrontar una tarea o un problema si no siente que puede cumplirla de manera perfecta.
  • La flojera.
  • El desinterés.
  • Miedo al éxito: el individuo cree no merecerlo o vive en una constante presión al sentir que el resto de la gente espera que todas sus acciones sean exitosas.

Es importante tener claro que la postergación raramente es una buena solución a los problemas, y sobre todo cuando este hábito se convierte en un refugio habitual para quien tiene miedo de afrontar las decisiones de la vida. Esto evita que vivas experiencias que a la larga serán importantes para el desarrollo personal y profesional.

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Somos conscientes de que somos humanos y necesitamos de vez en cuando un tiempo de descanso. Sin embargo, el problema es cuando la procrastinación se hace de manera continua, llevándonos a un ciclo vicioso donde la frustración y los resultados no deseados atentan contra nuestra autoestima.

Pasos a seguir

¿Qué podemos hacer en estos casos? Para combatirla es necesario concentrarse en el primer paso: cuando definimos un objetivo y comenzamos a pensar en todo el trabajo que será necesario para cumplir ese objetivo, inmediatamente sentimos fastidio, y entra el deseo de postergar.

Para evitar caer en esta trampa hay que enfocarnos en el comienzo, y una vez que iniciamos y superamos este primer escalón entramos en una inercia que hará que todo fluya con mayor facilidad, y así. Ahora debemos enfocarnos en el siguiente paso hasta concluir la actividad y cumplir con el objetivo.

También es importante no quedarse estancado en la planificación. Planear nuestras actividades es una buena idea, pero no debemos permanecer cercados en pensamientos que no generan frutos.

Si nunca iniciamos un proyecto solo estaremos perdiendo el tiempo y posiblemente terminemos cayendo en la procrastinación, a mayor tiempo que pasa más estás perdiendo, no pienses tanto. ¡Inicia!

Recuerda afrontar tus ocupaciones y completarlas (claro, siempre con sentido común). No te conviertas en prisionero, aunque no se note, un problema no resuelto está continuamente consumiendo tu energía tanto física como mental. Si aprendes a mantener el foco en iniciar y completar las actividades importantes la procrastinación desaparecerá paulatinamente.

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