El peligro de una amistad en el trabajo

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De por sí, las relaciones laborales, por más que se determinen los roles, siempre resultarán un poco difícil mantener una armonía dentro y fuera de la jornada. Pero ¿qué pasa exactamente cuando tú y tu mejor amigo conviven bajo ese mismo “techo”? Ya sea que se haya forjado una relación de amistad desde hace muchos años antes de trabajar juntos, siempre existen riesgos que significarían el fin de esa unión fraternal.

Pero tranquilo, los riesgos siempre se dan por malentendidos, que normalmente son ocasionados por la mala interpretación de acciones, gestos o incluso palabras, y sobretodo, cuando no hay una comunicación fluida y real. Y en muchos casos estos altibajos pueden entenderse perfectamente porque cómo lidiar entre el “relajo” y las responsabilidad que se necesita para llevar a cabo las tareas y que casi siempre el trabajo es por cooperación entre dos personas.

Los peligros en sí que pondrían en riesgo tanto como la calidad del trabajo y la relación amistosa con esa persona, se deberá a ciertos factores como los siguientes:

Comunicación sincera

Tal y como lo mencionamos desde la entrada, la mayoría de las relaciones se quiebran por una falla o mal interpretación de la comunicación. Es tan simple recordar que se trata igual o semejante a una relación de pareja, los dos están juntos por un denominador en común y para lograr que eso funciones, se necesita más que alegrías, se requiere de respeto, comprensión, confianza y trabajo en equipo. Si ambos quieren permanecer en sus puestos y perdurar la relación de amistad, deberán tenerlo en claro.

Cuando es tu jefe

Para muchas personas resulta incómoda la idea de tener a tu mejor amigo como tu jefe. ¿Cómo tratarlo?, ¿cómo no pasarme de la raya ante su trato?, ¿cómo no tomarme personal alguna queja o reclamo? Claro, también habría que notar si suele ser un jefe de tipo dominante, y de serlo ¿Cómo evitar enojarme por ello? Estas son apenas una de las tantas incomodidades que deben soportar cuando uno de los dos tiene un mando superior sobre el otro.

También puede darse el caso de que sea el jefe quien esté incómodo con la idea de dirigir a su amigo, y preocupado por cada palabra que vaya a usar sin que esta pueda herirlo o molestarlo. En cualquiera de los dos ejemplos, ambas partes deberían estar dispuestas a tener sus propias reglas de trato y advertencias para prevenir contratiempos. Solo se necesitaría hablar con franqueza para lograr un buen clima adentro y fuera del trabajo.

Las distracciones

Es cierto que tener compañeros que hagan las horas de tu empleo un poco más amenas, ayuda a que las cargas no se noten tan pesadas y que dependiendo de sus tratos, podrás contar con su apoyo incondicional, ya sea para despejar una duda o pedir ayuda extra. Y es que mientras más agradable se sienta el sitio en donde trabajas, el resultado de la jornada no sólo será satisfactorio, sino también es donde más se obtienen resultados o productos de calidad.

Sin embargo, deberás tener cuidado qué tanto podrían estar divirtiéndose tú y tu amigo sin que esto afecte a sus desempeños. Y es que a veces es mejor regular ese tipo de “energías” para evitar chismes entre tus compañeros de sobre si hacen o no su trabajo como se debe. Este factor es uno de los causantes de esas no tan gratas charlas de pasillo.

 

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