¿Cómo saber que llegó el momento de cambiar de trabajo?

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Todo en la vida está representado por ciclos, es decir: nacer, desarrollarse y morir.

 Así pasa también en el ámbito laboral y es una de las cosas más complicadas que se pueden hacer cuando no nos sentimos completamente a gusto en un trabajo, pero también sentimos el miedo de irnos, ya sea por el mal momento para conseguir empleo en el país o cualquier otra razón.

Pero muchas veces hay señales que en primera instancia no vemos (o mejor dicho no queremos ver en lo absoluto) que nos gritan que no solo debemos cambiar sino más bien “huir” del sitio en el que estamos laborando actualmente.

El pago no existe o es muy malo

Muchos profesionales caen en la trampa de solo querer un trabajo por los beneficios económicos que podemos obtener al respecto o peor aún son engañados por las empresas de una “promesa” de mejoras económicas tras cierto tiempo de prueba.

Este tipo de estrategias injustas se aplican mucho en los casos de los pasantes, a los cuales se les promete que tras terminar su tiempo de aprendices dentro de la empresa se mantengan hasta que se puede desocupar una vacante que ellos puedan ocupar. ¿Pero qué ocurre cuando pasan los meses y sigues en lo mismo?

El mismo escenario se repite para el caso de las instituciones que se retrasan en los pagos de los salarios y les adeudan varios meses a los trabajadores, prometiendo saldar dicha situación con el uso de retroactivos.

En estos casos la mejor decisión es buscar otros aires que nos garanticen unos ingresos que permitan tener estabilidad.

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Ya son muchos los que han abandonado el barco

Es normal para una empresa que cada año se renueven algunos puestos, ya sea por despidos o porque algunas personas renuncien a sus trabajos. Lo inusual ocurre cuando más de la mitad de la cantidad de personas que estaban trabajando cuando empezaste se han ido.

Cuando ocurren movimientos constantes de personal indica una mala política por parte de la empresa que incluso podría ser interpretado como un maltrato a las condiciones de los empleados. Definitivamente representa una alerta roja.

Todas tus tareas se vuelven una costumbre nada agradable

A algunas personas les gusta la rutina porque les dan orden y razón de ser a lo que hacen mientras que otras prefieren tener siempre un grado de incertidumbre sobre las cosas que realicen en su día a día.

Ambos ejemplos son válidos, pero si las funciones que estás realizados son excesivamente mecánicas, aburridas y que en general nos desmotivan a querer seguir en el mismo lugar…La pregunta sería: ¿quieres seguir haciendo lo mismo por al menos diez años más? Si la respuesta es no, ya sabes lo que tienes que hacer.

No eres tú, soy yo

A veces no necesariamente tiene que ser la empresa y su forma de tratar a los empleados la razón principal por la cual debas dejar ese empleo, sino que podrías ser tú mismo la razón para irte.

Si en los últimos meses tuvimos un cambio de nuestras vidas y hábitos (ya sea por una mudanza, enfermedad, haber empezado o culminado estudios académicos) tal vez nuestro estilo de vida no se acopla más al trabajo que estamos realizando y sea el momento de decir adiós.

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