El momento de la renuncia a un empleo

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El momento de la renuncia lo decide el empleado y es muy personal. Sabemos que es una decisión difícil de tomar, pues nos embargan la duda y la emoción básica más limitante, aunque protectora, el miedo. Miedo al después. Miedo a permanecer mucho tiempo desempleados, a la falta de dinero. A lo inseguro. .A equivocarnos.  Miedo.

Como sabemos que es muy difícil de tomar esa decisión, que por arriesgada resulta compleja y con muchas aristas a manejar, vamos a intentar asesorarte para ese momento. De modo que sea una decisión tomada como el adulto que eres, analizando, considerando algunas variables importantes para tu desempeño profesional.

Que pasa en tu actual empleo: ¿Por qué deseas renunciar? ¿Estamos hablando quizá de un trabajo rutinario, limitante, o con alto grado de estrés?. ¿Se trata acaso de problemas con un jefe? ¿Con el horario? ¿Con la naturaleza del empleo? ¿Sientes que te mereces algo mejor?

Estas preguntas son para ubicarte en las razones de ese desgano, de esa falta de motivación. De esa sensación de no querer levantarte para ir a trabajar en las mañanas. No se renuncia a un trabajo por un impulso o un arrebato de frustración o ira. Debes tener claras las razones y manejar escenarios con las consecuencias que acarrea.

Que sientes, emocionalmente:

Miedo a permanecer mucho tiempo desempleado. Sin duda nos referimos a cuando te planteas renunciar, pero aún no tienes otro empleo. Este es uno de los escenarios más comunes. El miedo surge porque te conectas con el futuro desde lo catastrófico, pensando en consecuencias negativas, la dificultad para emplearte. Y qué tal si pensaras en que, si ya te empleaste una vez, esto puede volver a suceder.

 Principales recomendaciones para minimizar los riesgos.

Cosas por hacer:

Evaluar la demanda en el mercado laboral de tu perfil profesional. Busca avisos, revisa portales, suscríbete a paginas o buscadores de empleo.

Identificar si hay algún aspecto técnico que debas actualizar en tu perfil: Contrasta tu perfil con el perfil buscado por posibles empleadores. Identifica si objetivamente puedes iniciar alguna gestión de actualización de conocimientos.

Empieza a postularte a empresas que te intereses. Debes saber que tus posibilidades de emplearte y negociar un mejor salario son mayores, si estas empleado.

Maneja la transición siendo políticamente correcto. Si se trata de renunciar a un cargo que te genera insatisfacción enfoca tus esfuerzos no en escapar de él, sino en encontrar uno que te prometa bienestar y mejores condiciones. NO es escapar es buscar algo mejor.

Si el escenario es que ya tienes una oferta, pero tienes miedo a lo desconocido. Se asertivo, habla con tu patrón y haz una petición de mejora,  aunque recuerda que el salario es solo una parte de la satisfacción laboral, existen   otras variables  como las posibilidades de desarrollo, el estilo de liderazgo, la cultura organizacional,  beneficios contractuales, el clima laboral, son aspectos más importantes e influyentes.

Si tomaste la iniciativa de buscar mejoras, ¡Adelante! ¡Un mejor empleo te espera!

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